Te invitamos a que hagas un sencillo experimento.

En tu próximo WOD, mientras estés estirando, comenta en voz alta el suplemento que tomas o simplemente di que quieres tomar un suplemento.

Como norma general, al menos dos personas defenderán que el suplemento que ellos toman es mejor y te explicarán por qué.

Nuestra pregunta es: ¿En qué se basan para poder asegurar que un suplemento funciona?

Muchas veces la explicación es la siguiente: “a mi me ha ido bien”. Una explicación muy aceptable.

Pero, ¿cómo puede alguien asegurar que la mejoría que ha notado no se debe a otros factores (alimentación, descanso, entrenamiento) en vez de únicamente a un suplemento?

Pues sencillamente porque hacer esa afirmación es prácticamente imposible.

Sólo los atletas profesionales de élite que disponen de un equipo médico y llevan un control exhaustivo de sus entrenamientos, descansos y alimentación, pueden evaluar sobre ellos mismo los efectos de un suplemento.

Entonces, ¿cómo se si un suplemento funciona?

La ciencia de los suplementos

Los suplementos deportivos se basan en la ciencia.

Al igual que inventamos coches más rápidos, ordenadores más potentes o curas para las enfermedades, en el deporte mejoramos todos los aspectos que influyen en él, como los entrenamientos o la alimentación.

Los humanos siempre queremos mejorar y buscamos constantemente formas de hacerlo.

Por tanto, debes tener claro que detrás de un suplemento para deportistas hay investigaciones científicas que han demostrado su eficacia para mejorar tu rendimiento.

El famoso “demostrado científicamente”

Cuando alguien dice “demostrado científicamente” se entiende que algún grupo de científicos ha realizado un estudio que ha demostrado de manera concluyente los efectos beneficiosos de una sustancia.

¿Tiene más valor lo que digan un grupo de científicos que mis sensaciones personales?

Como individuos, nuestras sensaciones personales son lo primero y nadie puede decir lo contrario.

No obstante, un estudio científico tienen un protocolo y las herramientas necesarias para determinar de un manera muy precisa unas conclusiones sobre un experimento.

Dicho de otra manera: Un estudio científico es la manera más precisa posible de hacer una demostración, ya sea la velocidad de luz, la resistencia de un material o en nuestro caso el efecto de un suplemento para deportistas.

¡Ya tenemos la solución a nuestra pregunta! Si un suplemento ha sido demostrado mediante un estudio científico, entonces estamos seguros de que funciona.

¿Pero realmente es así?

Tipos de estudios y conclusiones

Como siempre no todo es blanco o negro.

Dentro de los estudios hay diferentes tipos, y en base a ellos  se hacen recomendaciones:

Niveles de evidencia y grados de recomendación

Obtenido del documento: Niveles de evidencia y grados de recomendación (I/II)

Como se puede ver en la tabla, una experiencia/observación clínica (como puede ser algo que un médico observa al tratar a sus pacientes) se considera tipo III, mientras que el máximo grado de evidencia exige unos parámetros mucho más estrictos.

No todos los estudios son iguales.

Esto quiere decir que, para estar seguros de la eficacia de un suplemento, no sólo hay que comprobar si hay un estudio, sino saber qué tipo de estudio es.

¿Cómo puedo aplicar esto a la hora de elegir un suplemento?

Pues básicamente con un poco de tiempo.

Es absolutamente imposible para alguien que no sea un experto estar al día de todos los estudios, nuevos y anteriores, sobre todos los suplementos del mercado.

No obstante, hay formas de ahorrarnos ese trabajo: delegarlo en expertos.

La Federación Española de Medicina del Deporte (FEMEDE), el Consejo Superior del Deporte (CSD), la European Food Safety Authority (EFSA) o el American College Sports Medicine (ACSM); son organismos en los que confiar y donde se puede encontrar información contrastada.

Si buscas una respuesta, seguro que en alguna de estas fuentes la puedes encontrar.

Ejemplo: Malato de Citrulina

Vamos a terminar con un ejemplo de suplemento: el malato de citrulina.

A este aminoácido se le atribuyen propiedades ergogénicas, ya que según dicen favorece la resíntesis de ácido láctico en glucosa (dicho de otra manera: retrasa la fatiga).

Pues bien, en el año 2012 LA EFSA realizó una revisión de los estudios en los que se defendía esta propiedad del malato de critulina (Scientific Opinion on the substantiation of a health claim related to citrulline malate and faster recovery from muscle fatigue after exercise pursuant to Article 13(5) of Regulation (EC) No 1924/2006)

El resultado de la revisión fue que no hay pruebas suficientes de que el malato de citrulina retrase la fatiga muscular durante el ejercicio físico.

Esta es una conclusión científica de un organismo europeo.

Conclusión

Cada persona es un mundo y el cuerpo humano se comporta a veces de manera impredecible.

Es por eso que la nutrición deportiva no es una ciencia exacta. De hecho se actualiza constantemente.

Sin embargo la ciencia evoluciona y las ayudas ergogénicas para el deporte también lo hacen.

Piensa que detrás de cada nuevo record del Mundo hay mejoras en los entrenamientos, materiales deportivos, técnicas de tratamiento de lesiones, alimentación, psicología deportiva y como no: suplementos.

¿Qué queremos decir con esto? Que dentro de la nutrición deportiva, algunos suplemento tienen multitud de estudios que han demostrado ampliamente su eficacia.

Así que huye de los milagros (no existen) y de los productos nuevos y revolucionarios (deja que la ciencia los haya estudiado antes).

Si tomas suplementos, elige los que sí funcionan.

Un saludo a todos crossfiteros y ¡nos vemos en el BOX!

 

En nuestra tienda ProAtleta puedes encontrar suplementos de los que sí funcionan, tú decides si son interesante para ti :).

 

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